Pastoral Vocacional

Testimonios

Él te da la gracia de serle fiel y la fortaleza de seguir adelante

Hola, reciban un saludo de Luz y Verdad en Cristo y María.

Soy la hna. Jessica Alvarado Meza, quiero comentarles que desde tercero de secundaria mi anhelo era estudiar para ser abogada, cuando cursé el cuarto año, aún persistía ese anhelo, pero a raíz de mi retiro de Confirmación EJE, las cosas cambiaron, descubrí que Dios me llamaba para servirle. Al principio, no quise admitirlo pasaron los meses e integré por compromiso y por intervención de mi mamá, la catequesis familiar preparando a niños para su Primera Comunión.

El llamado de Dios, se hacía cada día más fuerte, a medida que asistía a la Exposición del Santísimo, este llamado fue algo que no puedo explicar con palabras, pero que tocó profundamente mi corazón y mi vida, y con seguridad y firmeza le entregué al Señor mi ser, dándole un Sí como respuesta, para siempre.

No fue fácil porque mi familia se opuso, sobre todo mi mamá, ellos no estaban de acuerdo con la decisión que había tomado, me decían que era muy joven, que primero debería estudiar, que la vida religiosa era un pérdida de tiempo y otras cosas que al oirlas me causaban dolor.

A pesar de eso, seguí adelante, orando todos los días frente a la imagen del Señor de los Milagros y pidiéndole me muestre su voluntad en medio de los momentos difíciles que vivía ante la oposición de mi familia, por lo que Dios no se hizo esperar.

Las hermanas, realizaban una convivencia en la ciudad de Trujillo y Dios puso los medios para que pueda asistir y logré con su ayuda y la de la Virgen que mi madre aceptara que participe. En esta convivencia reafirmé mi Sí a Dios y regresé a casa decidida a dejarlo todo para ir en pos de Jesús, quien me llamaba para entregarle mi vida como “Dominica de la Inmaculada Concepción”.

Ya estando en el convento todo era nuevo para mí pero me sentía feliz porque ese era mi lugar, el lugar que Dios me tenía reservado. Inicialmente, me costó porque tienes que adaptarte a un nuevo estilo de vida, empezar a conocer y convivir con las personas que Dios pone en tu camino y descubrir la riqueza de cada una de ellas con las cuales vas formando comunidad.

En mi etapa de formación fui creciendo en el trato más íntimo con el Señor por medio de la oración, la que me permitía descubrir su presencia en mis hermanas con las cuales íbamos formando una familia, una comunidad.

Desde que ingrese al convento hasta ahora han pasado 17 años y me siento feliz. Todos los días renuevo mi Sí a Dios y a su voluntad, durante este tiempo Dios fue moldeando mi vida y no ha sido fácil, pero Él da la gracia de serle fiel y la fortaleza de seguir adelante.

Lo encuentro en la oración personal diaria, que es el alimento de mi alma y lo que me permite mantenerme fiel a Él en medio de las adversidades.

Y Dios es un Dios de amor y de misericordia que siempre camina con el alma que lo invoca y es fiel a su promesa. Solo hay que darle un Sí y Él se encarga de todo, claro, cuenta con tu cuota personal. Si te llama no temas y ¡síguele!, es lo más maravilloso que nos puede pasar, todo un Rey pide nuestro pobre corazón, pero porque ve lo mejor de nosotros. Oro por ti, para que seas un alma valiente y generosa al llamado que Dios te hace.
Bendiciones.

Hna. Jessica