Pastoral Vocacional

Testimonios

Buscando la felicidad, encontré el amor

Hola, mi nombre es Judith y tengo 19 años, soy Dominica de la Inmaculada Concepción y te quiero contar un poquito de mi historia vocacional.

Tras una experiencia que tuve a los 13 años, cuando cansada de todo fui al oratorio, sentí una extraña paz que era rara para mí, llenaba todo mi ser, pues, por problemas familiares yo había decidido ya no vivir más, gracias a esto mi vida dio un giro sorprendente.

A los 14 años fui invitada a una jornada vocacional, que me hizo sembrar muchos deseos de consagrar mi vida a Dios. Estando en quinto año de secundaria me acerqué a una hermana que era la coordinadora de pastoral, le conté que quería ser religiosa. Observé en ella muchas cosas, su trato con los jóvenes, era muy cercano; llamaba la atención cuando cogía la guitarra y se ponía a cantar, trasmitía una felicidad que me cuestionaba mucho. Observé en ella sensibilidad, cuando miraba la necesidad del otro parecía como si el dolor de aquel, fuera de sí misma, el pasar siempre por cada salón y enseñar cómo debes sentarte; portar siempre ese porte de reina, su capacidad de escuchar cuando le pedías conversar; su ternura y firmeza para corregir. Eso me hizo decir: ¡Si es así una dominica, yo quiero ser así! Ello hizo sembrar en mi corazón ese anhelo. Recuerdo que una vez me dijo, hay tantos necesitados del amor de Dios en cada salón, y es verdad, hay un ansia de Dios en cada salón. Por todo esto… ¡Anímate a llevar la Luz de Cristo!

Hna. Judith