Pastoral Vocacional

Testimonios

Mi corazón, buscaba su amor

Mi nombre es Nashalí y me encantaría compartir mi experiencia vocacional contigo. Cuando cursaba el cuarto año de secundaria, era una chica a la que le encantaba ir de fiesta en fiesta, me gustaba ser una chica “popular”, pero a pesar de tener esa alegría momentánea, nada podía llenar el vacío que podía tener mi corazón.

Pasaron los años, ya en quinto de secundaria tuve la experiencia de una jornada vocacional en la que me impresionó la alegría que transmitían las hermanas, y sentí que Dios me estaba llamando. Decidí hacer mi discernimiento vocacional, todo iba bien, a pesar de muchas tentaciones y confusiones, sabía que quería ser solo para Él. Fui conociendo más a las hermanas Dominicas de la Inmaculada Concepción y vi que llevaban una vida de amor y llena de alegría, quería poseer esa alegría así que decidí seguir a Jesús y le di una respuesta llena de amor.

Mis padres fueron los primeros en decirme que deje de pensar en eso, mis amigos se reían porque ellos me conocían y sabían cómo había sido. No importó nada de eso, pues ya cada día me iba convenciendo del amor de Jesús. Seguirlo requiere ir dejando lo que nos aleja de Él; no lo niego, a veces quería volver a mi vida cómoda, placentera y fácil, pero Jesús no se cansaba de seducirme, atrayéndome con lazos de amor, Jesús realmente es un caballero porque me dio un montón de detalles que solo hicieron que me enamore cada vez más y más. Ya mi vida no era igual porque había conocido el verdadero AMOR y entonces decidí darle un SÍ definitivo, ¡Aquí estoy Señor!

Ahora me encuentro como postulante con las Hermanas Dominicas de la Inmaculada Concepción, estoy muy contenta de formar parte de este hermoso jardín de Dios, mi anhelo es amar a aquel que un día me conquistó y me dijo TE AMO en una cruz, y así llevarlo a todos mis hermanos para la salvación de sus almas.

Anímate a dar un Sí que cambiará tu vida por completo y la de todos nuestros hermanos, porque serás quien refleje a Cristo, Luz del mundo.

No tengas miedo que cuando Dios llama no se equivoca.

Hna. Nashalí