Nuestra Congregación

Vida Dominicana

El Espíritu Santo reparte los carismas en la comunidad cristiana para edificar el Pueblo de Dios y estos dones son esenciales en la experiencia de fe. Hay algunos a quienes específicamente se les otorga algún carisma especial, ellos tienen la responsabilidad de mantenerlo vivo en la Iglesia y en la renovación de toda familia religiosa, la fidelidad al propio carisma es criterio esencial.

Ese es el caso de Madre Eduviges Portalet, quien desde una experiencia espiritual, recibió el carisma del Espíritu. Experimentó a Dios como luz, primero para los ciegos y luego para la diversidad de personas, que por su egoísmo andan en tinieblas o por la injusticia de otros son sumidos en la oscuridad.

El carisma dominicano es la predicación. Cuando se habla de Predicar la Verdad se trata de una predicación cualificada, entendida más como un carisma que como una simple tarea o función. Una dominica predica con el testimonio de su vida, en clave de coherencia siempre, en definitiva, en el pentagrama del carisma que es la experiencia de Dios, vida en el Espíritu, auténtica espiritualidad cristiana.